domingo, 6 de septiembre de 2015

El adiós definitivo



Como primera entrada de este blog me gustaría publicar un redactado que he hecho hace poco y que detalla la situación en la que me sentí después de que mi mejor amiga se fuera de mi vida sin motivo alguno:
Sentirse engañado, humillado, decepcionado, dominado, burlado, menospreciado… Sentir vivir en una mentira, ser el fruto de un engaño. Así me siento yo y me he sentido durante mucho tiempo. Y es que ¿cómo quieres que me sienta después de darlo todo por una persona, después de mover montañas en busca de la felicidad de alguien que parecía no encontrarla, después de contradecir a aquellos que no confiaban en ti y los que dudaban de tu lealtad y honradez y a canvio de esto tan solo recibir rechazo e indignación? Después de luchar por ver una sonrisa, por poder disfrutar de ella y sentirse especial por formar parte de ella. Después de darte cuenta de que por quien más dabas era quien menos merecía, que había gente que realmente si que quería estar a tu lado y aportar ese granillo de arena que tu nunca aportaste. Y yo he rechazado a esas personas, las he dejado de lado solo por estar contigo. Podría decirse que me arrepiento pero prefiero decir que de los errores se aprende. En mi vida has quedado como un tropiezo, un simple pero a la vez doloroso tropiezo. Distintas brechas que nacían de mi corazón tanto tiempo siendo incógnita y por fin me doy cuenta. Pedirte ayuda para que me curaras las heridas y realmente eras tu la causante de esas fisuras. Me hacía daño a mi mismo dia tras dia y no me daba cuenta pero ahora, escribiéndote esto, me siento aliviado, tengo un peso menos encima y si la vida era pesada, ahora es ligera. Estos tres años han sido una época oscura, como un laberinto sin salida. Cada paso que intentaba dar en este laberinto era una tortura. Días de intensa tormenta, relámpagos que me empequeñecían como persona, truenos que me alejaban de mis queridos. Ahora por fin he visto la luz, he encontrado la salida. Te dejo a ti en el laberinto, espero que tus días estén llenos de dudas de porque me perdiste y yo estaré detrás de ti recordándote tu desprecio y tu desagradecimiento. Ni mucho menos te deseo mal, es más te desearía lo mejor, la lástima es que ya me tuviste. Ahora quédate ahí, con tus amigos, haber si ellos hacen lo mismo que hice yo. Y cuando te arrepientas y quieras volver, recuerda que tú me perdiste. Tú me empujaste a la puerta de salida y por mucho que yo lo intentará evitarlo, salí por la puerta y derrumbé todos los momentos y recuerdos empezando así, una nueva vida, sin ti.

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